HISTORIAS DE LA RADIO (LA RADIO AYER Y HOY. SU VIGENCIA COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN SOCIAL)

HISTORIAS DE LA RADIO (LA RADIO AYER Y HOY. SU VIGENCIA COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN SOCIAL)

Juan Antonio Ibáñez

12 Septiembre 2020
HISTORIAS DE LA RADIO (LA RADIO AYER Y HOY. SU VIGENCIA COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN SOCIAL)

DESDE EL RECUERDO

Esta historia de la Radio pertenece a una parte del texto de un Estudio –también conferencia-, elaborado desde siete medios informativos a los que perteneció su autor.

De amplio currículo, Juan Antonio Ibáñez,  se detiene en algunos trabajos y áreas de su vida profesional, desarrollada en la dirección de medios de comunicación, información política, social, economía, cultura y otros. Además sus conocimientos en otras materias como flamenco, pintura, teatro y Arte en general tendrán cabida en estas historias de la Radio.

                                        

LA radio, hoy por hoy, es un medio de comunicación social sugerente, rico en expresividad, sin fronteras, abierto y recogido  a la vez; único y de todos. La Radio es también historia. Hablemos de ella, de la Radio y de su recorrido.

Con la palabra escrita como soporte comunicativo y desde esta tribuna, permítanme ser su cronista y narrador en el siguiente  imaginado tiempo radiofónico.

La radio está argumentada ya con hechos: Marconi, Popov, Tesla, el español Julio Cervera. La Radio pasaba de un sueño, de un invento,  a ser realidad.

La voz humana se transmite por primera vez en 1900. Once años después, ya va, la Radio, en los macutos de los soldados que lloran la guerra. Un veinte de agosto de 1920 Detroit, tiene el honor de ser sede de las emisiones regulares de una emisora de radio. Y un Carmen albayzinero cobijaría los primeros estudios de Radio Granada. Su primera emisión se oirá el 23 de octubre de 1933.

Como yo todavía no había nacido, me van a permitir dar un salto a través de las ondas y situarme en otro tiempo, en otros espacios del tiempo.  En los años sesenta. Luego seguiremos el relato.

Ahora les diré que en La Voz de Granada, tuve mi primera experiencia profesional. Entonces, la radio era más cercana, familiar,  ofreciendo, sobre todo, la vida  de una pequeña o gran ciudad. (La información nacional e internacional, oficialmente, sólo podía difundirla R.N.E.). Y en la vida, en nuestras vidas y las de los oyentes, estaba la alegría o la tristeza, la ilusión de un futuro mejor o la realidad, a veces, o muchas veces, vestida de pobreza.

Este trabajo, este oficio, esta profesión,  tenía, como en la actualidad, sombras y  luces. He aquí algunas oscuridades. El anecdotario, -no sé si llamarlo así- era rico en aconteceres.

No conviene  olvidar algún que otro hecho acaecido, y que merezca anotar en la agenda de los recuerdos. Traigo a colación un sucedido que nos afectó a un grupo de compañeros. Verán, fue cuando, en su despacho, un funcionario del Ministerio de Información y Turismo, nos increpaba a los allí reunidos, diciéndonos con firme actitud que por ese desliz informativo, que habíamos cometido, podíamos vernos en prisión. El desliz, en opinión del mencionado empleado público, era una información local –la permitida- contrastada y veraz, como la vida misma, pero que ponía en cueros al mandatario en cuestión, nombrado a dedo por el régimen. Luego, el hecho, no dio para más. 

La música no escapaba a la censura. En las emisoras se recibían periódicamente, largas listas de  canciones prohibidas; aquellas composiciones que por una causa u otra no podían llegar a la audiencia del españolito medio. Serrat fue objeto de tamaño disparate. Y Paco Ibáñez, Raimon, Víctor Manuel, y un largo etcétera.

LAS LUCES

Pero, si antes hablábamos (escribíamos) de sombras, en 1977 llegan las luces;  es  hora para que la radio se abra de igual a igual, al resto de medios de comunicación existentes. El 6 de octubre el Rey Don Juan Carlos firmaba el Decreto 2664 sobre “Libertad de información general para las emisoras de radio”. Como se lee  en el preámbulo “en un espíritu de defensa del derecho de todos los ciudadanos a la libre información”. Se acaba  con el monopolio  de Radio Nacional de España. La radiodifusión española pública o privada, podrá realizar actividades informativas de carácter general, no estando obligada a retransmitir los conocidos “Diarios Hablados”. De la información impresa, pasamos a la noticia hablada, en directo, al oído, sin más. El sonido de las señales radioeléctricas proyectado sin límites. El teórico de la comunicación Mcluchan investiga y pontifica: “El medio es el mensaje”.

En aquellos años, el que suscribe, ya formaba parte de la plantilla de Radio Popular de Jaén. Es cuando el circuito andaluz de emisoras COPE pone en antena el informativo regional “Andalucía a las ocho”. Siendo su coordinador y presentador, la actualidad me hace vivir con manifiesta intensidad, el primer atentado del Papa Juan Pablo II.     

Meses antes, 23 de Febrero de 1981, un ruido de sables nos alertaban. Se pretendía cambiar la normalidad democrática que, a través de las urnas, el pueblo se había otorgado. En esta llamada “noche de los transistores”, también estuvimos de “vigilia” en defensa de la Constitución. Y ocurrió que, preparando el programa de las ocho de la tarde, desde Almería me comentan: “Juan Antonio, acabo de hablar con Madrid y  dicen que los militares están  entrando en los estudios”. Ciertamente en las redacciones se respiraba algo de nerviosismo. Razones no faltaban. El teniente coronel Tejero, había entrado en las Cortes. Felizmente el Golpe de Estado falló.

Asimismo, y desde el recuerdo, quisiera traer a estas historias de la Radio, un programa especial emitido, para toda Andalucía, en el otoño de 1981 con motivo del Referéndum de aprobación del Estatuto de Autonomía Andaluz.

El 2 de Octubre dirijo y presento: “Andalucía, una realidad, una esperanza”.    

Dieciséis horas de emisión, en  una panorámica histórica, social, económica, cultural y musical con intervención de historiadores, economistas, intelectuales y políticos, con la intención de constatar la situación de nuestra comunidad andaluza. Se contó con la presencia en directo del Presidente de la Junta, Rafael Escuredo, junto a la de Manuel Clavero Arévalo, Rodríguez de la Borbolla, que posteriormente fuera Presidente de la Junta de Andalucía, Antonio Hernández Mancha, que en su momento dirigiera Alianza Popular, Antonio Romero, del PCE; y las voces, entre otras muchas, del poeta Jorge Guillén, Juan de Loxa, el pintor amigo de Lorca, Manuel Ángeles Ortiz, y María de los Ángeles, la hija de Blas  Infante, llamado el Padre de la Patria andaluza.

Entonces me sentí orgulloso, hoy lo sigo estando, de compartir con todo un equipo, momentos claves en el devenir histórico de esta tierra, tan denostada por algunos y tan espléndidamente definida por Carlos Cano.

Debo decir, que para los periodistas que la vivimos, la Transición, supuso todo un inolvidable ejercicio de compromiso con la libertad y la ciudadanía. De aquella etapa me acompañan el recuerdo y las vivencias -anécdotas incluidas- de políticos y personalidades de aquellos años como  Adolfo Suárez,  Teniente General Gutiérrez Mellado, Cardenal Tarancón, Felipe González, Manuel Fraga, Periodistas de la talla de Emilio Romero, Juan Luis Cebrián, Julián Lago, Santiago Carrillo, Landelino Lavilla, Miguel Boyer, Aznar, humoristas como Mingote,...  y un amplísimo etcétera.

 

PROGRAMA ENSEÑANZA EDUCATIVA

También, desde la brevedad, me gustaría hablarles de un método de enseñanza impartido en la radio. Un proyecto durante años que la Cadena COPE, dentro de la programación convencional, con horarios apropiados, emitió un programa especial de formación y educación destinado a oyentes sin o escasos conocimientos, que durante su niñez, juventud o mayoría de edad no pudieron acceder a la enseñanza necesaria. Les hablo de Enseñanza ECCA. Se reconoció que esta labor radiofónica fue muy positiva y reconocida.

Luego el método  fue impartido en países de Sudamérica.

Y LLEGA LA FRECUENCIA MODULADA.

Antes necesariamente, habrá que escribir de la Revolución de las emisoras de FRECUENCIA MODULADA. De su implantación y distribución en nuestro país.

Nos situamos en 1978, de Acuerdo a la Conferencia de Ginebra y por real decreto de 27 de octubre, se aprueba el plan técnico nacional de la Radiodifusión en España que regularía en los años 1979 y 1982, la implantación del Servicio público de Radiodifusión sonora en Ondas métricas con modulación de Frecuencia.

Como ejemplo solo en Andalucía se autorizarían 37 emisoras más que conllevaría la renovación de la radiodifusión y la revolución musical de la radio.

Señalar, además, la riqueza de la comunicación que se produce a través de las ondas. Este panorama radiodifusor crea una red amplísima que da lugar a una variedad de contenidos y radio-fórmulas para transmitir el mensaje radiofónico.

Termino. Les recordaría que en nuestro país hay 1.000 y pico de emisoras que nos saludan cada día, entre convencionales, musicales, otras de contenidos diversos, especializadas y un largo etcétera. Y seguiríamos. Pero, metafóricamente el reloj nos invita a la despedida. Desde la palabra escrita, he intentado llevarles al mundo de la comunicación, concretamente al de la radio. No sé si lo habré conseguido. En caso contrario, lo siento. Porque para mí la radio es imaginación, espejo de la realidad; natural, sencilla y veraz.

Por la radio avanza el pensamiento humano buscando, en ocasiones, la felicidad, otras la verdad que deseamos.

¡Cuántas páginas, desde la radio, se han escrito en el aire! Unas manchadas de llanto, otras envueltas en sonrisas.

La Radio es esfuerzo continuado de muchas personas a las que yo quiero reivindicar en su trayectoria y aplaudir en su empeño. La relación de estas personas sería interminable. Añadiré solo mi recuerdo para la gran nómina de profesionales, que hacen posible poder hacer la Radio a diario.  

Y después de haber hecho mi papel de narrador radiofónico, llegados a este capítulo, -habrá otros, no lo duden-, quizás fuera conveniente abordar, aunque con la brevedad precisa, algún concepto del Artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos que dice: Todo el mundo tiene el derecho a la libertad de expresión y opinión.

Y es así; sin los derechos de la comunicación, los seres humanos no pueden, no podemos vivir en libertad, justicia, paz y dignidad.

 

*(Juan Antonio Ibáñez es periodista)                                                   

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