EN MEMORIA DE JOSÉ LUIS BUENDÍA LÓPEZ

Pablo Carazo Martínez de Anguita

21 Noviembre 2020
EN MEMORIA DE JOSÉ LUIS BUENDÍA LÓPEZ

El Evangelio según San Lucas, capítulo 6, versículos del 43 al 49, dice: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces“. “Por sus frutos los conoceréis”. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos”.

De José Luis Buendía, de manera figurada, se puede decir que nunca fue un falso profeta, bien por el contrario sí fue un buen árbol, lo podríamos comparar a una noguera que da sombra y buenos frutos o a un roble por su fortaleza. A lo largo de este artículo, José Luis estará con nosotros, trataré de darles a conocer una mínima parte de los buenos frutos que cosechó a lo largo de su vida, mediante la transcripción de algunos de sus escritos, como dice San Lucas, por sus obras los conoceréis.

Sus  grandes pasiones eran, sus amigos, el flamenco, los toros….escribir, y por encima de todo, su querida Teresa, la madre de sus hijos, cuya temprana y atormentada pérdida, finalmente no pudo superar.

Comienzo por citar, algún texto de su libro “Extravíos”, publicado en el año 1999; en él se recogen una selección de artículos, que personalmente elige de entre los casi quinientos que llegó a publicar a lo largo de la última década del siglo XX, en el Diario Jaén, el  libro se inicia con una dedicatoria, delicada y hermosa, dirigida: “A Teresa, porque de ella brotaron mis palabras”.

“Extravíos” nos muestra numerosas facetas de su forma de ser y escribir, en la lectura de sus páginas encontramos a un José Luis, joven y reivindicativo, con los valores y despropósitos de su amada tierra, Andalucía. Así nos explica el porqué de la elección de este título, para su libro: “Hasta ahí pretendo llegar al comentar las cosas que pasan en Andalucía, a los extravíos que nos han llevado a ocupar un lugar diferente al que por justicia nos corresponde. Desde hace muchos siglos Andalucía anda extraviada, que no es lo mismo que perdida; al contrario, sus rutas son sorprendentemente diferentes, tan abiertas y difusas que corren el riesgo de nublar los caminos y caer en ese vago deambular que cuentan obnubiló los pasos de Alvar Fáñez en sus galopadas por la Loma, el cual, al ser requerido acerca de sus extravíos, a los que las lenguas señalaron motivaciones amorosas, supo contestar con aquella elegancia que solo estos pagos saben prestar al idioma: “andaba por ahí perdido por esos cerros”… Y concluye: “Porque, en los extravíos a través de los mil recovecos aventureros que el caminar ofrece, como única propuesta, radica una de las características más bellas y originales de Andalucía, tal y como se percatara ese sevillano de oro fino que se llamó Antonio Machado: Romero, para ir a Roma, Lo que importa es caminar; a Roma por todas partes…por todas partes se va”.

En definitiva, José Luis, finalmente convierte el inicial concepto negativo de extravío, en una consecuencia de la hermosa diversidad de esta tierra, así era él.

Conocí a José Luís Buendía, cuando ya ambos habíamos superado el ecuador de la vida, en esa etapa, que él describe de la siguiente manera: “Debería preocuparnos mantener muy alta la estima de aquellas cosas fundamentales que aún restan en nosotros, ya que, dichas huellas, que a algunos les parecerán las ruinas de Babilonia, se mantienen en pie, sobre nuestros cansados esqueletos, a base de lucha cotidiana, alimentadas con penas y alegrías, recogiendo, tal vez un poco tarde, la invitación de los clásicos a disfrutar del tiempo presente. Abracémonos pues a Garcilaso, el cual nos reconforta con la serena convicción de que al menos, el tiempo presente nos pertenece y mañana, Dios dirá:”

¿Qué hermoso, no les parece?, continúa con una cita de Garcilaso de la Vega:“Coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes de que el tiempo airado, cubra de nieve la hermosa cumbre”.

A continuación, de manera reducida, quiero que lean una pequeña obra de arte, en la que el autor sublima el arte de Cúchares, en ella encontramos una manera característica en su forma de escribir, la utilización de una  prosa lírica adornada con bellas metáforas.

La llamó “Tomar el olivo” y dice así: “El miedo del torero se queda en el hotel, agazapado junto a la cancela cerrada, tras de la cual el diestro evita la cornada del sol de mediodía. Saldrá de nuevo en el instante preciso, cuando se cruce la mirada trigueña con aquella su otra mitad zaina, a la que está sometiendo con una muleta poderosa, trenzándole en la frente un abanico de palmeras. El salto precipitado de la barrera que los viejos cronistas denominaban ‘tomar el olivo’, es tan solo una estrategia inevitable.

Cuando el trágico ballet se ve alterado en un centímetro siquiera, se rompe la sinfonía y es preciso recomponer los hilos de seda que anudaban la pasión y la inteligencia. El torero no abandona, solamente toma impulso hacia los cielos más desiertos, mientras pone a prueba su capacidad de reflejos. Apenas nota el aliento de la fiera que husmea en la ternura de los alamares. No percibe la agudeza de aquellos dos cuchillos, que buscan prosa en su carne aventurera. Mientras se eleva en el aire en busca de la precaria protección del olivo repintado, el cuerpo del torero es una saeta lanzada al centro mismo de nuestros atávicos temores”.

Como pueden comprobar es prosa, pero con una clara actitud lírica, si bien carece de los elementos formales, (métrica y rima) que caracterizan al verso.

Merece la pena mencionar alguna referencia a otra de sus pasiones, el flamenco. En sentido figurado, describe las interpretaciones musicales del flamenco, que llevan a cabo cantaores y guitarristas como: “Estas músicas sin parangón, bañadas de soles atávicos y metidas como un avispero, en las venas de razas muy distintas”. O unos párrafos, en los que se pone de manifiesto su pensamiento liberal, y el esfuerzo por llegar a conocerse a sí mismo, a través de la cultura partiendo de una honestidad intelectual insobornable. “Soy de los que piensan (…) que la cultura es uno de los pocos vehículos con los que cuenta la condición humana para afianzarse como tal, especializando su condición pensante respecto a la de otros semovientes (…) Me sumo a la idea humanista de que el pensamiento, bien adiestrado por el riego cultural, nos hace más libres y dignos, a la par que reafirmo el viejo axioma liberal de que las ideas, por el mero hecho de serlo, no delinquen. Por lo que no tiene sentido que ningún poder desde la sombra trate de pastorearlas en ninguna dirección.Ya que, cualquiera que se tomara, serviría mejor a los intereses de ese poder que las guía, antes que al desarrollo integral de la persona”.

Voy concluyendo este breve repaso por la obra de José Luis Buendía, y lo hago con una referencia al precioso y personal ‘Padre Nuestro’  con el que en el año 2010, inició José Luis su bellísimo pregón de Semana Santa, un pregón histórico, épico, que el público asistente, nunca olvidará y que aplaudió emocionado puesto en pie durante cinco minutos seguidos.

“Padre Nuestro que estás en mis sueños, y en las canciones de niños que juegan al corro; esos niños a los que han permitido nacer porque tienen derecho a ello y nadie es quién para impedirlo. Santificado sea tu nombre, que percibo entre la tiniebla, entre el gozo de tenerte y la angustia del misterio...”.

Transcribo solo los dos primeros párrafos, les dejo con la miel en los labios para que ustedes, si lo creen oportuno, completen su lectura, no se arrepentirán, merece la pena.

El pregón comenzó con el ‘Padre Nuestro’ y acabó con una plegaria, que es la del todo Jaén que se prepara para su Semana Santa”, al que invita a nacer a otra vida: “que constituya la certeza de encontrar para siempre ese espacio de bondad e inocencia con la que aguardábamos estas fechas cuando éramos niños y los sueños aún tenían el color de nuestras ilusiones”.

Termino, rescatando y haciendo mías algunas frases del escrito de despedida a José Luís, tras su muerte, escritas por su querido amigo, el filólogo, filósofo ubetense, José Luís Biedma López, dice así: “Por ninguna cosa se ha de llorar, dijo el filósofo, si no es por la pérdida del amigo, porque todas las otras cosas están "en las arcas" (digamos hoy en los supermercados) y sólo el amigo mora en las entrañas”.

Descansa en paz José Luis, nunca te olvidaremos.

 

*(Pablo Carazo es arquitecto y presidente del Foro Jaén de Opinión y Debate)

 

(Foto de José Luis Buendía López, tomada de Diario Jaén)

 

 

 

 

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