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LA objetiva realidad de la provincia de Jaén es que no le ha ido bien con su clase política. Esta es una de las claves históricas, como casi todo, del victimismo jienense que es un invento de la propia política, que prefiere la complacencia a la crítica. Tanta exteriorización del agrado de la masa social con todos los regímenes, antes de Franco, con el régimen del caudillo, con los gobiernos democráticos de UCD, con Felipe González, con José María Aznar, con Zapatero y ahora con Rajoy, ha marcado a nuestra tierra desde el punto de vista de un evidente divorcio entre los intereses generales y los de los políticos que antes y ahora hemos elegido. Jaén versus políticos es otra espina clavada en el corazón mismo de una relación de abandono y de olvido. Y claro, así nos fue y así nos va.

Nos hemos referido a la Administración Central del Estado, pero con mayor motivo, en orden a las competencias, hay que destacar lo lejos que nos sigue pareciendo, vaya paradoja, el gobierno de la Junta de Andalucía, cuyos presidentes Manuel Chaves, José Antonio Griñán y ahora Susana Díaz, tampoco han ofrecido respuestas a la provincia, es más, con sus políticas, de hecho, han contribuido a empeorar las posibilidades de convergencia de Jaén con otros territorios de Andalucía, algunos de los cuales han experimentado un despegue considerable, del que el caso más espectacular, aunque no sea el único, corresponde a Málaga. Por supuesto cuando hablamos de Jaén versus políticos hay que hacer referencia a todos y cada uno de los parlamentarios en las cámaras, tanto de Madrid como de Sevilla, que en términos generales han estado más a las órdenes de los aparatos de los partidos que en la defensa de los intereses de la provincia de Jaén.

Y podríamos descender al ámbito local, con unos ayuntamientos durante varios mandatos cuyos políticos nos han metido en un pozo económico del que es muy difícil salir y si se hace será a costa del bolsillo de los ciudadanos a los que se ha condenado a hipotecarlos por un largo periodo de tiempo. Ya nos da vergüenza aludir a la cantidad per cápita que corresponde a los jienenses en el embolado financiero en que se ha sometido a esta capital, con cuyos intereses han jugado los políticos pensando que el Ayuntamiento era su cortijo en lugar de una administración que tenían la obligación, todas y todos, de gestionar con cabeza y con responsabilidad. Ustedes dirán si podemos estar orgullosos y satisfechos de los políticos que nos tocaron en suerte, algunos por cierto muy bien situados en los gobiernos. Y como siempre digo, sálvese quien pueda. 

Parece obvio señalar que las firmes aseveraciones que hacemos no son incompatibles con el respeto por la dignidad de la actividad política, más aún en el marco de la democracia, donde la última palabra es de los ciudadanos. Son los propios políticos los que han de ganarse el crédito por lo que hacen, y aunque la generalización derive a veces en injusticia, es un referente de arraigado sentir, si bien la dura crítica se convierte al fin en extraña y resignada adhesión votante. ¿Tiene Jaén, pues, lo que se merece? No queremos creerlo, entre otras razones porque el planteamiento es demasiado simplista. Lo que sí se puede afirmar con cierta rotundidad es que los políticos, por lo general, no estuvieron casi nunca a la altura de las circunstancias.

En los últimos años se nos ha querido hacer comulgar con ruedas de molino en el sentido de que la perversión estaba quizá en los diferentes colores de los gobiernos, pero la suerte y el desamparo no han sido distintos con los de una misma adscripción. Uno de los graves problemas agudos es que nos tragamos lo que nos echen con una facilidad asombrosa y sabedores de ello, los políticos, campan a sus anchas y venden sus mercancías con la mayor tranquilidad y descaro, carentes del más mínimo pudor.

Y es que una provincia tan necesitada no debería tener, y mantener, a algunos políticos tan irresponsables en tanto que se han ido perpetuando los temas pendientes. No se nos olvide que seguimos en la cola por datos estadísticos evidentes y objetivos y que sólo obras son amores…

LOS “VIERNES DE FERNÁNDEZ DE MOYA”.-Se han hecho un hueco en el calendario habitual de esta ciudad y también de la provincia los “Viernes de Fernández de Moya”. El secretario de Estado de Hacienda vuelve de Madrid todos los fines de semana y aprovecha para cargar su agenda, sobre todo los viernes, aunque a veces también lo hace los lunes. Desde hace bastantes años tuvimos a otro político que instauró esta costumbre, eran los célebres “viernes de Zarrías”, sobre todo por los maratones que se daba el otrora todopoderoso consejero de Presidencia de la Junta. Fernández de Moya, aunque él pueda decir ahora lo contrario, había soñado más de una vez con tener una responsabilidad política tal que le permitiera emular a su enemigo político de siempre y miren por dónde le llegó la oportunidad al ser nombrado para la Secretaría de Estado de Hacienda. No cabe duda de su capacidad de trabajo, cualquier cosa se le puede discutir al político jienense menos esto, es imparable, y si no que le pregunten a la subdelegada del Gobierno, Paqui Molina, que por razones de su cargo ha de acompañarle y estar al día de todos los asuntos. 

Hoy, como no podía ser de otra manera, ha tenido que pronunciarse por el ultimátum que su Ministerio ha dado a varios ayuntamientos, entre ellos el de Jaén, por la deuda a proveedores, que asciende a 435 millones y cuyo plazo de pago se encuentra en una media de 540 días, todo un despropósito. Pues bien, genio y figura, Fernández de Moya, que ha restado gravedad al requerimiento, ha vuelto a arremeter contra el gobierno municipal que estuvo en el Ayuntamiento con anterioridad a su propia gestión, socialistas y comunistas como él tantas veces ha gustado llamar, y a quienes considera culpables de la extrema situación financiera del Consistorio. Y se queda tan tranquilo. Es verdad que en el mandato señalado por Fernández de Moya se inició el drama económico que ya entonces tenía proporciones considerables, pero de los políticos, y más de un responsable del gobierno como es un Secretario de Estado, debería esperarse como mínimo un gesto de autocrítica, porque lo mismo que es cierto que PSOE-IU empezaron a meternos en este desconcierto, los gobiernos del PP no solamente no han mejorado la situación, sino que la bola económica ha ido creciendo hasta llegar a niveles inasumibles para un Ayuntamiento de las características de Jaén, que no dispone de medios para reaccionar ante una deuda que como siempre repetimos nos hipotecará por muchísimo tiempo.

La concejal socialista Mercedes Gámez le ha replicado al exalcalde al que viene a decirle que no está bien que culpe a los demás y él se vaya de rositas, y le hace culpable directo de la situación, al tiempo que le recuerda que ahora tiene en sus manos sacar a la ciudad de su atolladero. Gámez, además, ha demandado que Fernández de Moya y su sucesor, Javier Márquez, “aplacen sus diferencias y afronten con diálogo fluido y constante y con mucha responsabilidad” la situación creada. Suma y sigue.

EL EMBLEMÁTICO PARADOR.-Por cierto que Fernández de Moya ha presentado hoy, en el Parador de Santa Catalina, el proyecto, contemplado en los Presupuestos Generales del Estado de 2018, por más de tres millones de euros, para una actuación integral en este excepcional establecimiento hotelero, inaugurado ahora hace 53 años y que es uno de los paradores rentables de la red, que el año pasado obtuvo unos beneficios de unos 600.000 euros, teniendo una ocupación media en torno al 90 por 100. El Parador se va a remodelar a partir del próximo verano, razón por la cual estará cerrado en torno a nueve meses, para poder adecuarse mejor a los nuevos tiempos, las necesidades de los clientes y la calidad del servicio. Sin duda una buena noticia para Jaén porque el Parador es uno de nuestros grandes emblemas. 

NUEVE AÑOS DE RETRASO.-A vueltas con el Palacio del Vizconde de Los Villares, situado en la calle Carrera de Jesús de Jaén y que se encuentra totalmente abandonado, víctima permanente de la destrucción y el expolio. Así lo denunció en su día el grupo municipal de Jaén en Común (JeC), con mucho acierto. Ahora el aspecto es algo mejor, pero lo que encontramos después de tanto tiempo de espera es un gran mural con un cartel en el que se anuncia el “próximo reinicio de las obras Carrera de Jesús, 23” y se añade el anagrama de Unicaja. Así lleva la tira de tiempo y lo que te rondaré…

Es lamentable lo que ha ocurrido con este inmueble protegido y catalogado, que forma parte del Bien de Interés Cultural como es el Conjunto Histórico de Jaén, y cuanto antes se debe propiciar una salida que no es otra que la de continuar con las obras para la reconstrucción y hacer frente a las responsabilidades que correspondan por tantos años contribuyendo a una imagen deplorable del entorno.

Como la mayoría de los jienenses conocen la Caja Provincial de Ahorros de Jaén obtuvo en el año 2009 la licencia de obras para la reconstrucción de este viejo y señorial edificio para sede de su Obra Social. La entidad contaba, gracias a sus saneadas cifras de negocio, presupuesto suficiente para encarar este interesante proyecto. Pero llegó la absorción por Unicaja, oficialmente en mayo de 2010, y todas las buenas palabras se tornaron en decepción para todos los jienenses que nos habíamos hecho a la idea de que la suma iba a ser una gran noticia para Jaén. Lamentablemente no fue así y la realidad es que Unicaja ha incumplido la práctica totalidad de sus compromisos con esta provincia, sin que nadie, ni siquiera ninguna administración competente, como la Junta o el Banco de España, le hayan llamado la atención por ello.

Ahora parece mucho más claro que las pretensiones eran hacerse con la Caja de Jaén, esa cajita tan bien administrada y tan beneficiosa para los jienenses, vendida a cambio de un plato de lentejas, con el resultado de que la provincia diera un paso atrás tan significativo, olvidando el sueño que en el inicio de la década de los 80 fue la creación de la entidad.

Gracias a la movilización de plataformas sociales de la ciudad hace varios años se requirió al Ayuntamiento para que exigiera a Unicaja la continuidad de una obra totalmente paralizada y con un edificio plenamente abandonado a su suerte. Lamentable y también elocuente testimonio de la dejación de una entidad que ha demostrado que de Jaén lo único que le interesaba es el activo de una Caja de Ahorros joven pero vigorosa. Han tardado poco en cargarse todo lo demás. Y la indolencia jienense, una vez más, responde con su silencio cómplice, políticos y todos los sectores sociales, insensibilizados por la causa y acaso sintiéndose débiles ante el todopoderoso agente económico. Pues que llenen.

EL VENTILADOR.-Una de las consecuencias del “caso Cifuentes” que está tardando demasiado tiempo en sustanciarse, es que se ha puesto en marcha el ventilador, y van apareciendo casos y ya parece que todo vale porque hay situaciones que rozan el ridículo. Por supuesto que hay que exigir todas las responsabilidades a la señora Cifuentes, que de ser cierto todo lo que se está diciendo en estos días, ha sembrado la duda sobre el funcionamiento de la Universidad, si bien no se debe generalizar y hay que centrar las responsabilidades, por el momento, en la Rey Juan Carlos, de la que como primera providencia debería dimitir su rector, que tan mal ha gestionado este desagradable asunto del máster de la presidenta de la Comunidad de Madrid, que está severamente tocada y tras el escándalo no parece tener otra salida que dimitir, no parece que haya otra fórmula para que la presión política y mediática remita. Se ha convertido en el monotema y en cierto modo es comprensible, porque situaciones de esta naturaleza irradian sobre tantísima gente, en este caso estudiantes, sobre todo, a los que cuesta mucho trabajo y dinero obtener un máster para que en algunos casos parezca que resulta tan fácil y deferente.

De todas maneras lamento como ciudadano que se haya puesto todo el foco de la actualidad de estos días en este asunto como si en el país no ocurriera otra cosa, y vaya si hay asuntos, entre ellos la tragicomedia en que el tiempo ha convertido el problema catalán. A modo de ejemplo, porque nos coge cerca, tenemos el juicio de los EREs de nuestra comunidad. Algunos estamos escandalizados por las confesiones de algunos de los personajes que se sientan en el banquillo, que todos vienen a coincidir en que no sabían nada, vamos que parece que uno tras otro pasaban por allí y no entendían de un asunto tan grave en el que se invirtieron centenares de millones, e incluso hay quienes dicen haberse enterado por la prensa. Nada más grave que ser gestores y no enterarse de lo que tenían entre manos. Es vergonzoso y delirante asistir a esta representación, años después de que se dieran las circunstancias del gran fraude, y lo peor es que creo que no hay que esperar que algunos de los que se consideran responsables vayan a pagar por ello, Y es que el reproche social va por un lado y los tiempos de la Justicia van por otro. Lamentable, y más visto desde Jaén, que por este mismo asunto entró de lleno en el mapa de la corrupción en Andalucía.

CHAPÓ POR EL PREMIO “JAÉN”.-Y esta noche se pone el punto final a la 60º edición del certamen internacional de Piano Premio “Jaén”. Estas bodas de diamante han propiciado un concurso de gran categoría con unos concursantes de muchísima calidad, por lo que el jurado ha tenido que emplearse a fondo. El número de los aspirantes de este año ha sido el adecuado, 39 en total representando a 18 países diferentes. Hay que destacar el prestigio que el concurso tiene en todo el mundo, pero de un modo muy singular en los países asiáticos, donde se conoce a Jaén no por su olivar, como es normal en otras zonas del mundo, sino por su Premio “Jaén” y por ello acuden tantos pianistas. Tanto los prolegómenos del certamen como su desarrollo en esta edición tan especial de sus bodas de diamante, han puesto el listón en todo lo alto, dentro de la exquisita tarea organizativa con la que la Diputación Provincial mima a su joya de la corona. Especialmente destacable el esfuerzo por sacar a la calle este acontecimiento e involucrar a la provincia con esta gran cita con la música y la cultura. Ya que todo termina hasta un nuevo año, solo cabe decir ¡¡¡chapó!!! por esta edición tan especial y por la promoción que se ha hecho, con profesionalidad, calidad y sensibilidad, siempre pensando que en que el nombre de esta tierra suene para bien en el mundo como lo han hecho en estos días las teclas de los magníficos aspirantes que han contribuido a hacer historia de este grandísimo patrimonio de nuestra ciudad.

Foto: José Enrique Fernández de Moya en una imagen reciente de sus “Viernes en Jaén”, junto a la subdelegada del Gobierno en la provincia, Francisca Molina.

 

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