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Una nueva oleada de la Encuesta de Población Activa (EPA) referida al primer trimestre del año 2018 mejora ligeramente la angustiosa y alarmante situación de Jaén durante los últimos años. Se ha producido una bajada en el porcentaje de parados y la tasa ya no es de las primeras de la comunidad, sino la segunda de las menores. Un pequeño avance, ya que en un año la tasa de paro ha pasado del 25,39% en abril del año pasado al 22,47% que hay en la actualidad, si bien hay que dejar constancia para que los datos no sean del todo engañosos, que ha habido un descenso poblacional. Téngase en cuenta además que la tasa andaluza está en el 24,74% y también ha bajado, aunque proporcionalmente menos que en Jaén. De todas formas, la verdadera situación de la provincia tendremos que valorarla al enfrentarnos a la EPA del segundo trimestre, o lo que es lo mismo, la realidad de un desempleo diferente y liderando las listas de nuestro país como ocurre habitualmente en este panorama cíclico al que nos aboca nuestra economía del monocultivo del olivar. En el registro de ahora la situación es un tanto anómala, por eso los datos resultan menos desastrosos a consecuencia de la recolección de la aceituna. Por desgracia el panorama será diferente dentro de tres meses… 

Mientras tanto, los datos concretos referidos a la provincia indican que contamos con 223.100 personas ocupadas, 64.700 parados, y la tasa de actividad está en el 53,98%. Sigue habiendo pese a todo además muchísimas familias en las que todos sus miembros están en el paro, que es el peor de los escenarios de este drama.

Por lo que respecta a la capital, los datos del INE en la EPA dan en este primer trimestre un total de 9.844 parados sobre una población de 114.238 habitantes, estamos hablando del 19,51%.  En el año 2006 había en la ciudad 6.318 desempleados y desde entonces se han producido diferentes picos, hasta llegar a los 13.000 en 2012. En este momento la cifra supera en más de 3.500 nuevos parados a los que ya había hace doce años, según recoge Expansión.  

En el caso de Jaén lo que nosotros percibimos es que se ha abierto una pequeña rendija, al coincidir la EPA con el periodo de la aceituna y demás circunstancias, el caso es que los datos con ser preocupantes no nos parecen catastróficos, siempre nos referimos a los términos comparativos con otras circunstancias. 

Siempre hemos defendido que es en los momentos de menor agobio por las cifras cuando conviene abordar en profundidad el escenario y las posibles salidas. Más que políticas de campanario, lo que Jaén necesita son muchas actuaciones para sacarla del lugar en el que se encuentra, un pozo contra el que cuesta salir sangre, sudor y lágrimas. Las administraciones central y autonómica dicen que hacen lo que pueden, yo no pienso así, porque creo que a grandes males hay que responder con grandes remedios, y los dramáticos registros del desempleo, que no dan lugar al más mínimo atisbo de optimismo, aunque de vez en cuando llegue un poco de alivio, deberían ser una razón poderosa para actuar con mayor contundencia en vez de cruzarse acusaciones y salvar responsabilidades que son bien evidentes. Llevamos muchos años con esta foto fija y nada se mueve, ¿es posible soportar esta situación por más tiempo?, ¿alguien dice algo, aparte de acusarse los unos a los otros de este lamentable escenario?  

La Diputación es la única que con los medios de que dispone, que tampoco son ilimitados, cumple con los criterios de priorización, pero algo sigue fallando en esta provincia en la que se precisa de un pacto muy sólido de todos los agentes implicados para tratar de estimularla y no seguir dejando pasar el tiempo para que la EPA, el paro registrado y en general todos los indicadores, vayan certificando la incompatibilidad con un futuro de progreso y desarrollo.

 

(En el cuadro de pueden ver los datos de la evolución del paro en la capital)

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